lunes, abril 05, 2010

Tribu Global: Chile en el Corazón (Primera Parte)




El pana Fatboy sigue dándose duro con la Tribu Global y uno de sus amores: Chile. ¡Que lo disfruten!


Inspirado en el artículo de El Pollo, a través de este post contaré algunas de mis vivencias en Chile. Mis primeros contactos con este país los tuve en la universidad a finales de los años ochenta, compañeros de estudio y profesores chilenos desarrollaban su vida en Venezuela, a raíz de la instauración de la dictadura de Pinochet. A pesar de que en esos tiempos la Democracia en Chile se estaba reinstaurando, muchos chilenos seguían en nuestro país por las ventajas que eso conllevaba. Años más tardes, la mayoría de estos amigos volvieron a su patria, no precisamente porque Chile les ofreciera un feliz retorno, sino porque en Venezuela las cosas habían cambiado.

En el año 1998 tuve el privilegio de hacer un curso en San Carlos de Bariloche, pueblo del sur de Argentina que está muy cerca de la frontera chilena. Para el feriado del 12 de Octubre, un grupo de compañeros decidimos realizar un viaje en autobús hasta Santiago de Chile en dos etapas: Bariloche – Osorno (ciudad del sur de chile) y Osorno – Santiago. La entrada a Chile por el paso fronterizo Cardenal Antonio Samore es realmente espectacular, debido a que el paisaje de Bariloche es de una vegetación verde pálida, al pasar la cordillera te encuentras con un verde oscuro intenso, y sembradíos de flores de muchos colores, además de flanquear grandes lagos. Llegamos a Osorno al final de la tarde, con el tiempo contado para tomar el autobús a Santiago, así que buscamos un sitio para comer algo rápidamente. La primera impresión que te dan los chilenos es su particular modo de hablar (lo mismo dicen de los venezolanos) que incluye expresiones que para nosotros nos parecen muy graciosas: altiro, pololo, chacota, guata, chiquillos, cabros, etc.

Luego de viajar toda la noche llegamos a Santiago, en donde nos conseguimos a una ciudad que se estaba abriendo paso a la modernidad: grandes edificios, muchas autopistas, centros comerciales estilo mall y en general mucha construcción. El único detalle triste de Santiago es que en los 3 días que estuve la contaminación no me permitió ver la cordillera, es como ir a Caracas y no poder observar el Ávila. Luego de realizar las visitas tradicionales (La Moneda, Mercado, Las Condes), fuimos en la noche al Barrio Bellavista, específicamente al local Havana Salsa, sitio que cuenta con una respetada pista de baile con una orquesta en vivo compuesta en su mayoría por músicos cubanos, algo que no había visto con similares características en Caracas.

Al día siguiente visitamos la casa de Pablo Neruda en Isla Negra, lugar indescriptible por el buen gusto en la decoración y la grandiosa magia que se siente en el ambiente (el mejor bar que he visto en mi vida).

Luego de Isla Negra, visitamos Valparaíso, ciudad portuaria que posee una arquitectura de finales del siglo 19, enclavada en sus múltiples cerros con sus particulares funiculares. Finalizamos el viaje con una visita a Viña del Mar, ciudad que también se estaba abriendo paso a la modernidad, impulsando fuertemente la actividad turística. En esa corta visita, me llamó la atención dos aspectos de la sociedad chilena: lo primero es el profundo nacionalismo que se respira en Chile, al hablar con la gente se siente como aman con pasión a su país, en particular en esos días de octubre por lo reciente de sus fiestas patrias (fin de semana largo, donde celebran con comidas y bailes típicos); en esos días las ciudades están cubiertas de banderas chilenas, y sorprendentemente para mí, los amigos venezolanos que viven en Santiago también colocaban en sus carros la bandera chilena (pero entrelazada con la venezolana). El segundo aspecto que me llamó la atención es la polarización política que aún existía en Chile (25 años después del golpe de estado), fenómeno que como venezolano desconocía, pero en un par de años lo comenzaría a sufrir en carne propia. Por curiosidad, me di a la tarea de preguntarle a la gente su opinión sobre Pinochet, y me llevé la sorpresa de que mucha gente lo admiraba, y pensaba que todo lo que había hecho fue necesario; por supuesto que había mucha gente que lo odiaba, pero se daba el caso en que no se podía tocar el tema en reuniones familiares porque se terminaba en una pelea; igual pasaba si preguntabas por Salvador Allende. Esa polarización también se observa en el sistema político, Chile era el único país de Latinoamérica con partidos de izquierda y derecha bien definidos, hecho que en mi opinión contribuye a que tengan una dinámica política de alto nivel, a pesar que por momentos entren en guerra sucia, los debates en el congreso por ejemplo son de gran contenido en términos generales.

Luego de terminado el curso del año 1998, no volví a Chile hasta el año 2003, debido a que en el ínterin me casé con una linda chica venezolana-chilena, por lo que mi relación con Chile se transformó en una relación familiar, pero eso lo contaré en la segunda parte del artículo.


Fatboy.




jueves, marzo 25, 2010

La Verdad Conservadora


La primera acepción de verdad de acuerdo con la definición de la Real Academia Española es: “la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.” Definición extremadamente subjetiva para mi gusto, aunque en su cuarta acepción de la palabra la RAE da una definición menos ambigua: “juicio o proposición que no puede negarse racionalmente.”

Podríamos argumentar que en nombre de la primera acepción se han cometido, y se cometen, abusos, atropellos y atrocidades de todo calibre; y que en nombre de la cuarta sólo la ciencia y, a veces, uno que otro ser humano, logran imponer la razón.

Pero no quiero filosofar sobre qué es la verdad, a lo que me quiero referir es a los que se creen dueños de ella y, por ende, no aceptan opiniones o posturas diferentes, ni siquiera términos medios. Esto conlleva a la intolerancia, lamentablemente una de las características más nocivas de esos supuestos dueños de la verdad.

Toda esta filosofía barata viene al caso por la actitud histérica del ala ultra conservadora del Partido Republicano -el neonato grupo Tea Party-, a raíz de la -casi- aprobación de la reforma del sistema de salud en Estados Unidos. Por cierto, único país desarrollado sin un sistema universal de salud; para vergüenza de pocos y para orgullo de muchos.

Estos conservadores, cuya verdad es que el aborto es un crimen, los homosexuales son unos enfermos mentales, los negros son inferiores y los inmigrantes son una lacra social de la que hay que deshacerse; se oponen a la reforma del sistema de salud porque su principal verdad es que el Estado no debe intervenir en la vida privada de las personas para garantizarles la salud a los pobres, porque ¿Quién coño los manda a ser pobres? Eso sí, según su verdad, ese mismo Estado debe intervenir en la vida privada de la gente para garantizar que todos tengan un arma -descargada- en su casa, que los homosexuales no se casen, que las mujeres no puedan decidir si tener o no un hijo y que haya democracia en todos los rincones de planeta Tierra donde los intereses del Tío Sam se vean afectados.

En nombre de esa verdad conservadora ya comenzó la Guerra Santa, contra el presidente Obama y contra todos los legisladores demócratas que votaron por la reforma, en forma de insultos, ataques e improperios –incluso llegaron a escupirle a un legislador demócrata negro-; porque la verdad hay que defenderla a cómo dé lugar. Así que lejos de cantar victoria, ahora es que le quedan batallas por librar a Obama para demostrarles a los conservadores, y a los gringos en general, que su proposición no puede negarse racionalmente.

Una reflexión -pangola- final ¿Será que Sean Penn pedirá la cárcel para todos los opositores del pana Barak?


Ciro

miércoles, marzo 17, 2010

¡Expropiemos Internet!


Érase una vez una república bananera devenida en conato de imperio, enclavada en el Mar Caribe y gobernada por un Emperador caprichoso no de sangre azul, sino roja. Los habitantes de la comarca al principio adoraban al Emperador, pero con el tiempo se fueron desenamorando porque les ocurrió una gran paradoja: en siglo XX pensaban que ya estaban en el siglo XXI, pero en el XXI se dieron cuenta que pertenecían al siglo XIX. Uno de los pocos vestigios que tenían del siglo XXI era Internet pero un día, en uno de sus arrebatos de capricho el Emperador la cogió con la única ventana que les quedaba hacia el siglo XXI.

- Emperador: “Ya me tienen arrecho con esa vaina de que en internet escriben lo que le da la gana a la gente.”

- Lisonjero: “Emperador, deberíamos hacer una ley que nos permita controlar ese abuso tan libre”

- Lisonjera: “Por supuesto, a eso hay que darle un parao. Llamemos a la Asamblea Imperial para que nos hagan una ley.”

- Lisonjero: “Todo bajo la suprema ley de nuestra comarca; somos un imperio democrático y participativo.”

- Emperador: “A mí que me perdonen, porque yo se que van a empezar a quejarse los antidemocráticos, pero internet no puede ser una cosa libre donde se haga y se diga lo que sea.”

- Lisonjero: “Eso es verdad Emperador, tanta libertad no es buena. Hay que enseñarle a la gente a tener mejores ideas.”

- Lisonjera: “No quiero ser aguafiestas, pero si controlamos con una ley como la de China puede ser una medida muy impopular. Hay que hacer algo más light; recuerde Emperador que aquí todo el mundo tiene su cuentica en Facebook pa’ averiguar sobre la vida ajena. Bueno, hasta yo…”

- Emperador: “…¡déjate de pendejadas, chica! ¡Expropiemos internet, carajo! Ya lo hemos hecho con las empresas de telecomunicaciones, de electricidad, de cemento, de acero, de café, de petróleo…Qué es una raya más pa un tigre.”

- Lisonjera: “Hay una pequeña diferencia Emperador; eso fue en el mundo real e internet pertenece al mundo virtual.”

Ciro

viernes, marzo 05, 2010

Así Dijo: Eva Longoria


"Descubrí mi sexualidad a los 30.

No creo que se pueda experimentar con profundidad a los 18 o antes."

miércoles, marzo 03, 2010

Verdades Inútiles: 1er Jonrón en una Serie del Caribe


El primer jonrón en una Serie del Caribe fue conectado el 20 de febrero de 1949 por el venezolano Dalmiro "Ovejo" Finol, del equipo Cervecería Caracas, dándoselo al legendario Conrado Marrero del equipo cubano.