viernes, enero 06, 2017

Ajedrez y Guerra Fría



Cuando era chamo, a finales de los 70s mi viejo me dió un libro de ajedrez para chamos.

Con éste libro y un ajedrez que se doblaba en la mitad, tenía las piezas adentro, era lo suficientemente pequeño para llevarlo en un morral a todos lados, aprendí a jugar ajedrez a un nivel básico. Lo máximo que aprendí tácticamente hablando fue hacer un enroque.

De allí, si llegué a jugar 20 partidos en 15 años,-con puros bates quebraos como yo-, fue mucho. Lo que sí puedo decir es que ese libro hizo que el ajedrez permaneciera en mi radar por el resto de mi vida. Es decir, es un juego que no me disgusta.

Cuando tenía unos 19 años, en ese período de universidad, rumba y tiempo ocioso que cualquier muchacho pudiera estar viviendo en la Venezuela pre-Chávez, ví desde el balcón de mi casa a mis panas reunidos en la plaza que queda al frente de mi edificio. Como venía de un trimestre salvaje de exámenes y proyectos en la universidad decidí bajar a juntarme con mi gente que tenía tiempo que no veía. Entre habladera de paja y ponernos al día llegó a la plaza un pana que vivía con un ajedrez debajo del brazo. Este le daba clases de reparación a todos los estudiantes que se quedaban en matemáticas, física y química. Pero ese día tenía el ajedrez con él y después de preguntar quién sabía jugar ajedrez y todos decir no, se me ocurrió decirle que yo sabía jugar, bueno sabía mover las piezas. Me preguntó si quería jugar y como la noche no se enfilaba interesante, le dije que si. Así que jugué contra el que supuestamente era el diablo del ajedrez y rodeado de "aguamalas" viendo el juego.

Yo no tenía táctica, no sabía de ellas, pero por alguna razón a medida que el juego avanzaba, me daba cuenta de intenciones de ataque, de defensa, empecé a ver huecos y debilidades en su juego, y se lo desbaraté todo. Le dí una soberana paliza. No sé si me dejó ganar (aunque no parecía), pero todo los panas alrededor del tablero se percataron de lo que sucedió y creo que si jugamos 100 partidas más tal vez me hubiese ganado las siguientes 99.

Allí muchos panas me pusieron en un pedestal. Desde ese día algo cambió. Es como la vez que te caes a coñazos y pones a la gente o te ponen en tu sitio y se reordena el escalafón de con quién te puedes o no meter. Algo así, pero quizás a nivel de respeto intelectual.

Esa vez fue la última que jugué ajedrez, hace más de 20 años. Guíllatelo como diría el pana Ciro.

Y aunque lo que dije hace dos párrafos puede sonar pajuísimo: Respeto Intelectual. Los soviéticos, -campeones absolutos del ajedrez desde la segunda guerra mundial hasta principios de los 70s-, lo usaban para justificar el comunismo sobre el capitalismo, para decir que eran más inteligentes que los gringos, para esparcir un respeto intelectual por el mundo.

Desde la última vez que jugué hasta este año que acaba de pasar 2016, no había tenido alguna interacción con un tablero de ajedrez o este tema hasta que me llegara en Netflix una película llamada Pawn Sacrifice. Debo reconocer que mi control sobre la cola de películas que me llega es básicamente nulo y cuando me llegó no había ni visto su sinopsis y no sabía de que trataba. Pawn significa como verbo empeñar así que no me sonaba a ajedrez para nada.

Después de empezar a ver la película me di cuenta que trataba de ajedrez, en especial del momento en que la URSS perdió el campeonato mundial que tenía desde 1948 cuando estuvo en el pináculo de la gloria ajedrecista.

Lo interesante es que la final se llevó en Islandia entre un "personaje" llamado Bobby Fischer y el campeón Spasski. Para una persona que le guste el ajedrez y le guste el tema de la guerra fría la película es super recomendable. Pawn Sacrifice (Sacrificio de un peón) es con Tobey Maguire, el primer spiderman y me parece una película muy buena con excelentes actuaciones. Antes de ver ésta, debo confesar que lo que sabía de Fischer era que era un maestro ajedrecista de talla mundial, pelúo con cara y cuerpo de San Nicolás, al que EEUU buscaba para meter preso. De Spasski no sabía ni que existía.

Esta película logró llamar mi atención al punto que me acordé de que mi pana Raqueti me había regalado un libro de Fischer hace como 5 años y lo tenía en mi biblioteca en la cola de libros por leer. Si la película les gusta, les recomiendo el libro BOBBY FISCHER SE FUE A LA GUERRA de David Edmonds y John Eidinov, que da mucho detalle del juego, de lo que se vivía políticamente en el mundo con la guerra fría, del ajedrez como política de estado en la URSS y del impacto que tuvo este juego en el mundo. Tanto lo disfruté que este libro rompió mi record personal de libros empezados y que no he terminado (que no son de Tecnología), que son muchos. Lo acabo de terminar hacer unos días en este 2017.

Y ahora me pregunto, si ese libro con ilustraciones espectaculares que me dió mi papá a finales de los 70s fue parte del impacto que tuvo este juego en el mundo, que hizo que los mundiales de ajedrez tuvieran premios más grandes que el contrato de Pelé (5 millones por el mundial entre Fischer y Karpov,- juego que nunca se jugó-, contra los 2.8 millones por 3 años de Pelé en el Cosmos - según este artículo en The Guardian ), que ocasionó la fabricación desmedida de juegos y libros de ajedrez y que terminó siendo llamado el Juego de Ajedrez de la Historia.

Podrá haber sido?

Nos vidrios.

El Pollo

1 comentario:

Anónimo dijo...

yo lo que juego es domino