jueves, junio 14, 2012

Tribu Global: Decide tú !


Martin Knulp está de vuelta y como vaina rara filosofando. Bienvenido a la Tribu Global !

“Dios ha muerto”, murmuré de nuevo, “y aquí nadie se dio cuenta, es que ni supieron que venía enfermo”. “Me da exactamente igual”.

Con cincuenta y ocho años, no se ve bien si acostado o sentado, Elán Epícuro Briceño, pasa relajadamente las últimas horas de la tarde en las escalinatas de la plaza. Algo de sombra le llega del techo de la Casa de la Cultura de Pampatar, donde reposa, pero a pesar del solazo, no corre ni gota de sudor. No se mueve, la gorra que fue blanca no disimula lo arrugada que tiene toda la piel. Elán decidió que estaba muy ocupado para ponerse a trabajar desde los veintidós y desde entonces toma las mejores decisiones. No tiene un centavo y vive gracias a la vida.

“Yo soy un hombre ante todo noble, todas las cosas que hago, son primeramente en mi beneficio, y esto lo hace todo el mundo, lo que pasa es que yo lo admito sin tapujos, ni culpa. Primero mi beneficio, todo lo que sea justo y prudente para mi, y luego los demás, o ¿es que realmente puede alguien verse beneficiado si yo ando por ahí confundido?. El cura de la iglesia de aquí de Pampatar es Polaco y siempre tiene una respuesta para todo, casi que tiene el mismo valor que yo, es lo que pienso, sólo hay una diferencia sutil entre nosotros y es que para los vecinos él tiene utilidad. No deja de darme vueltas en la cabeza cómo si los dos somos amantes primero que nada de nosotros mismos, querer que se quiere infinitamente, y por eso tomamos para nosotros los bienes más altos y nobles, yo que decidí pasar mis días bajo esta sombra soy menos, según ellos.

La verdad es que no voy a misa pero desde que pusieron esos altavoces la escucho, quietico en esta esquina. A veces quisiera preguntarle cómo se hizo cura pero la verdad no es importante, por lo menos la de él. Estoy seguro que nunca quiso nada de eso pero así lo decidió. Aaah! ahí está el detalle, hasta el más noble de los vecinos no tiene libertad, no tiene poder en sus decisiones, él se mueve en ese limbo de lo que quieren los demás, lo que el resto cree que debería hacerse y sólo ahí piensa que tiene “libre albedrío”“.

El viejo es parte del paisaje. Todos lo miran pero nadie lo ve, enfermo no está eso sí, pero no trabaja, no ayuda con la pesca, parece que no visita la plaza en meses y parece que nunca se mueve de ahí. No bebe, habla sólo si se le pregunta y a veces ni eso.

“Es que no tengo que dar explicaciones, ¿quién se puede dar ese lujo?, y vivo en sociedad, que si no participo soy un flojo, yo decidí ser solamente libre, de verdad, esa vaina que mis acciones dependan exclusivamente de lo que puedan sentenciar las vecinas no es para mí. Y tengo los más altos valores, los míos que no trato que nadie más cumpla. Viva entonces la libertad en anarquía, la personal, la que mi sólida mente conoce”.

Al viejo Elán, nadie lo ha visto mendigar, pero de que es un flojo, es un flojo, nadie le conoce trabajo, ni que pague impuestos, creo que ni vota –a quién se le ocurre no votar-, ni hijos ni esposa, tampoco se sabe cómo es eso que tiene todos los dientes completos.

Parece que toda la vida ha sido viejo, nadie le tiene ni un cuento, sólo rumores que no duran un día. Lambiscón tampoco.

“Yo aquí veo de todo, cómo no si está la Iglesia al lado, un restauran famoso más allá, el fuerte más acá y claro, mi punto de apoyo, la pared de la Casa de La Cultura de Pampatar, pero aquí si no viene casi nadie. Y pasa de todo, como parte del aire. Eso sí a nadie he visto que no tenga cara de pregunta, cómo de espera que alguien le diga que lo que hace está bien, si esto o lo otro, que puede comer, estudiar, a donde puede ir, en que tiene que trabajar, por quién votar, cómo pensar, si puede o no hablar y cuidadito con lo que van a decir, jajajaja, es que estoy seguro a más de uno le dicen cómo tiene que vestirse, llevan un deseo eternamente insatisfecho de hacer lo que les de la gana.

Será por eso que ven al cura tan útil y tan noble, si es que él posee la divinidad más no la lógica y eso es siempre más fácil. Y no se salva nadie, a veces me río sin mover los labios del reojo que me dan algunos, pero no siempre es de desprecio, yo creo que es más de incredulidad”.

Arrancó un palazo de agua de gotas finas y duras, nada se mueve. Elán no se está. Ese viejo lo que está es loco.