lunes, octubre 30, 2006

SOLO PARA ESCUALIDINES Y CHAVISTOIDES: Inconsistencia de los Encuestados

Me mandaron este email. Trata de las encuestas actuales y la política en Venezuela.

No escribo mucho de política y materia electoral porque ya hay mucha gente que lo hace. Lo único que me interesa en materia electoral, es que la gente inscrita exista, sea venezolana, no haya sido inscrita ilegalmente, que se mantenga mi derecho de votar, de expresarme sin que se me persiga y de que lo que vote se sume correctamente.

Ahora bien, las estadísticas me llaman la atención y este artículo o email que no sé quién lo escribió esta muy bueno (a mi parecer). Permite ver situaciones con otro binocular. Si alguien sabe quien lo escribió y lo quiere añadir al blog se lo agradezco.

El Pollo

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¿Encuestas inconsistentes?

Las encuestas indican que la mayoría de la población actúa racionalmente

Hace unos días tuve el gusto de recibir la visita de una aguerrida periodista. Sin irse por las ramas, disparó: ¿por qué las encuestas en el país son tan inconsistentes?

Pensé que aludía a la supuesta guerra de encuestas. Números en mano, pretendía demostrarle que eso es pura paja. En efecto, si comparas los resultados arrojados por las encuestadoras serias del país, para las mismas fechas y con idénticas preguntas, las diferencias son insignificantes. Habrá una que otra encuesta excéntrica, pero eso es harina de otro costal.

Pero lo que ella realmente quería saber es ¿cómo se explica que más del 80% de la población se encuentre insatisfecha con la gestión de Chávez para resolver los problemas de inseguridad; 70% le reclame su incapacidad frente a la corrupción y 65% esté descontenta con el desempleo y, sin embargo, más de 50% de los electores diga que va a votar por él?

Ahora, le pregunté yo, ¿estas casada? No, pero tengo novio. Ok, cuéntame, ¿cuántas veces este año te ha enviado flores, mandado un regalito o te dijo que "te quiero" sin que se lo preguntaras? Nada que ver, el tipo es un hielo. Ajá, háblame de tus domingos.

¿Suelen compartir las cosas que les gustan a ambos, te acompaña a la exposición de arte, almuerzan con tu mamá? ¡Que va!, nadie lo mueve del televisor para ver la Fórmula 1, el fútbol y hasta el campeonato de golf. Y ¿tú lo quieres? ¡Claro!

¡Entonces tú eres una inconsistente! No, ya va, ese es un análisis simplista. Mi novio es sensacional en otras cosas que usted no me preguntó.

Ahora sí nos estamos entendiendo. La verdad es que no te pregunté por su vocación de trabajo, simpatía ni por su desempeño personal. Tampoco me atreví a explorar si tienes necesidades inmensas que tu novio, "forrado en plata", suele resolver, en cuyo caso todo lo demás te puede resultar irrelevante.

Como ves, tampoco tú estas estudiando la realidad nacional completa cuando analizas sólo parte de las variables que conectan a la población con un líder. Así, sólo ves un pedazo de la historia. Cuando le preguntamos a la gente cómo evalúa a Chávez en cuanto a su gestión en educación, salud o alimentación, áreas donde se concentran sus misiones, recibe aprobaciones superiores al 70%.

Confieso que cuando lo vi me pareció increíble. Mi apreciación personal sobre la gestión en educación es terrorífica. Se me paran los pelos cuando oigo hablar de ideologizar a nuestros niños, en vez de educarlos para hacerlos hombres y mujeres de trabajo y de bien.

Como docente me avergüenza el disparatado planteamiento de resolver el problema de calidad de la educación eliminando la prueba de aptitud académica, es decir, vendiendo el sofá, y acabar con la educación privada, porque ésta si funciona. Se ven las costuras de la revolución tratando de equiparar a la gente para abajo, en vez de resolver los problemas de fondo que hacen que nuestra educación pública sea una catástrofe.

Pero mientras tengo estas inquietudes, las encuestas indican que la mayoría de la población no piensa como yo. Cuando Yuleika Coromoto respondió que Chávez era excelente atendiendo el problema de educación, lo hizo por que Maikel, su hijo de 25 años, nunca antes había estudiado y ahora exhibe un título de bachiller, luego de un año recibiendo clases (beca estudiantil incluida) los sábados en la mañana, a las que, por cierto, llegaba tarde y enratonado.

Para ella es irrelevante si ese título no vale nada en cualquier universidad decente del mundo, porque, después de todo, podrá seguir a distancia en la bolivariana y vender tostones en la calle, pero con un título de "doctor".

Ahí está el detalle que te faltaba para entender lo que parece una inconsistencia, por cierto, no de las encuestas, sino de los encuestados.

1 comentario:

Leopoldo dijo...

Parec que fue escrito por el presidente de Datanálisis.